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Junio 2008
La aerofobia o miedo a volar es más común de lo que podríamos imaginar, ya que una de cada tres personas tienen temor a alguna fase del vuelo resultando una experiencia desagradable. Esta fobia no distingue sexo, edad o actividad profesional pero afecta especialmente a las personas a las que les gusta tenerlo todo bajo control, esta fobia es más común entre los 35 y 45 años, en momentos de crisis personal. En la mayoría de los casos el miedo a volar va mezclado con otras fobias como la claustrofobia, el vértigo o el miedo a las tormentas.

Algunas de las desagradables sensaciones se suelen producir cuando el viajero sube a bordo del avión, e incluso al comprar su boleto, pisar el aeropuerto o el simple hecho de pensar en volar, provocan un ataque de ansiedad a las personas que padecen aerofobia. Este problema, como todos los miedos, tiene diferentes grados que van desde el simple temor hasta la fobia propiamente dicha.
Hay personas que sufren un ligero desagrado o malestar cuando viajan, el típico miedo a lo desconocido o a lo incontrolado. En el otro extremo se encuentran quienes se niegan completamente a tomar un avión y prefieren no viajar o hacerlo en otro medio de transporte. Algunos de los síntomas que padecen millones de personas con miedo a volar son: taquicardias, exceso de sudoración, sensación de ahogo, temblores, diarreas, vómitos, etc.
Es conveniente que la persona que padece miedo a volar pida ayuda a un psicólogo porque, al igual que ocurre con otras fobias, el temor es irracional y es importante tratarlo cuanto antes. Sin embargo, como con cualquier tipo de fobia o miedo, existe solución para poder manejarla, a continuación le ofrecemos algunos consejos que le ayudarán para viajar mejor en avión:
- Se debe llegar al aeropuerto con la suficiente antelación como para ir acostumbrándose al medio y a la situación.
- Si es posible, el pasajero que sufra un miedo muy intenso, debe ir acompañado por un amigo o un familiar.
- No se debe vestir ropa ajustada.
- Es preferible no viajar en ayunas.
- En el avión, el pasajero puede solicitar información sobre el trayecto a los auxiliares, para ayudarle a reducir la inseguridad.
- Llevar libros, revistas o música que le permitan relajarse y distraerse.
- Compartir el miedo con las azafatas o con el acompañante también es recomendable, así restará importancia al asunto.
- Los ejercicios de relajación y respiración son de gran ayuda, sobre todo en momentos como el despegue, el aterrizaje o las turbulencias.
- Recuerde, el miedo a volar es algo normal, común, por lo que no debe avergonzarse si se pone nervioso o siente fobia. Seguramente, muchas otras personas sienten, en ese mismo momento y lugar, sensaciones parecidas a las suyas.
Esperamos que esta información le sea de gran ayuda. Recuerde que puede acercarse a su agente de viajes en CWT para información adicional sobre este tema.
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